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Hierro y acero - pág.5
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Enciclopedia de Minería y Metalurgia
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La tercera y última fase del horno alto se conoce con el nombre de cámara de fusión, solera o crisol, y en ella el hierro fundido, más pesado que la escoria, se concentra en el fondo, del que se retira en intervalos aproximados de seis horas por medio de unos orificios situados en los costados de la cámara.
Este proceso requiere grandes cantidades de energía, suministradas por el coque, que se incrementan mediante corrientes de aire insufladas a través de unas aberturas o toberas situadas en el fondo del etalaje con el fin de facilitar la combustión. Aun así, el aprovechamiento energético del proceso no es muy elevado y los productos de deshecho, en especial monóxido de carbono, que se liberan en grandes cantidades por la parte superior del horno, ocasionan un alto efecto contaminante. Para aumentar la eficiencia del horno resulta conveniente calentar previamente el aire empleado en la combustión del coque hasta temperaturas superiores a los 550 °C.
El hierro obtenido se vierte sobre lingoteras de formas adecuadas, que configuran bloques de metal de unos 45 kg.
Modernamente, una notable proporción de la producción mundial de hierro procede del reciclado de la chatarra y no de los minerales de hierro.
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